Transformó las frustraciones en felicidad por medio del arte
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BELL GARDENS — Las obras cuelgan de las paredes, son alrededor de 20 piezas talladas en madera, en las que se destaca la cultura prehispánica. Para su creador, Mario Sibaja, no solo son expresiones artísticas, sino que las considera el motivo de su realización personal.
La galería en la que trabaja, ubicada en la ciudad de Bell Gardens, tiene un par de sillas, una banca, una guitarra y una hamaca, en la que se recuesta para apreciar las obras elaboradas o para pensar en las ideas que plasmará en su próxima creación.
“Me lleva más tiempo en documentarme que en trabajar la madera”, explicó el artista, al señalar que en la obra denominada “Filósofos, Matemáticos, Observadores, Pensadores…” invirtió dos años en definir el concepto y seis meses en el tallado.
Esa obra artística mide 8 pies de alto y 20 de ancho, está compuesta por cinco piezas de madera que al unirse muestran el aporte científico, ahí se observa a los matemáticos y astrónomos prehispánicos desarrollando sus estudios.
Sibaja, originario de Oaxaca, México comenzó a enfocarse en el tallado de madera con pintura acrílica en el 2006, a pesar de que los primeros trazos en el dibujo los dio cuando tenía 13 años, un interés por el arte que siempre mantuvo en su mente.
“La banqueta de mi casa todo el tiempo estaba rayada con carbón; mi mamá siempre tenía bien barrido el patio, ahí hacía mis dibujos en el suelo”, reconoció el pintor de 55 años de edad, detallando que se quedó huérfano de padre siendo un adolescente.
En su patria natal, desde que tenía 14 años, laboró en el comercio de frutas mientras cursaba sus estudios. Al radicarse en Estados Unidos, en 1986, tuvo que conseguir hasta dos empleos para ayudar a su familia. “Llevaba un ritmo demasiado estresante”.
Al establecer su propio negocio, la Bell Gardens Optical, encontró un respiro, pero todavía no se sentía realizado. “Hubo un momento que sentía un vacío, no le encontraba sabor a la vida, era como una frustración que no sabía explicar”.
En el 2006, no obstante, al hojear una revista alemana encontró unos reportajes que hablaban de la cultura maya. “Me impactó, fue como que me cayó un rayo, me cambió todo. Al mismo tiempo, sentí vergüenza que otros hablaran de mi cultura”.
De esa manera, comenzó a estudiar a los prehispánicos. Al comparar las estelas con el tallado de madera, se dio cuenta de la similitud de las formas, relieves y colores, por lo que optó en desarrollar esta expresión artística, en la que terminó especializándose.
“Hoy entiendo que la frustración era por el arte”, admitió Sibaja. “Cuando lo descubres liberas la tensión y te olvidas de todo. Te estabilizas mentalmente y encuentras la felicidad”.
Hasta la fecha, no lleva la cuenta del número de obras que ha elaborado, ni le interesa el valor que puedan pagar por ellas. Lo que sí le preocupa es documentarse sobre los temas que desea mostrar, de modo que los que vean su trabajo entiendan su mensaje.
“Nunca vas a convencer al 100% a las personas, pero mientras más te preparas convences a un mayor número”, aseveró, “los prehispánicos son los precursores del arte y la ciencia, no hay nada nuevo que ellos no hayan hecho”.
¿Cómo un padre puede orientar hacia al arte a sus hijos? Se le pregunta.
“Hay que exponerlos a algo, aunque uno como padre no lo entienda, puede ser danza, música, pintura, cocina o fotografía. Es algo que cuando sean grandes lo van a recordar, porque el arte es un instrumento de influencia”, concluyó.
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